Reportaje: Pep Jaumandreu

Reportaje realizado por José Luis // Julio 2014

Bien podríamos comenzar este reportaje alabando la exclusividad del artista que nos acontece, pero sería perder el respeto a todo aquel que merezca ser tratado bajo el prisma que refleja la palabra artista, que realmente no son tantos. Todos y cada uno de esos entes libres a los que podemos llamar, como decíamos anteriormente, artistas, tienen el privilegio de ser únicos, y por tanto exclusivos, cada uno en la materia en la que se desenvuelva. Otra cosa es el talento que desarrollen, eso sí puede cuantificarse, o mejor dicho, valorarse, y siempre contemplando que quizá nuestro talento para describir lo que vemos, no sea el suficiente como para equiparar nuestras explicaciones, opiniones o conceptos a la magnificencia del trabajo sobre el que vamos a escribir. Y dado que escribir es lo que creemos que se nos da bien, vamos a intentar darle a este poeta del lienzo lo que más merece: El conocimiento de su obra a todo aquel que tenga a bien leer estas páginas.

Pep Jaumandreu, nombre del artífice de los cuadros que hoy protagonizan nuestros comentarios, nació en la barcelonesa localidad de Manresa, y siendo todavía un retoño, su interés por el dibujo tomó protagonismo en su vida, en gran parte por la influencia de su padre. Como él mismo explica: “En casa siempre hemos tenido contacto con el arte, ya lo llevamos en los genes. Mi padre, mi hermano, yo, y ahora mi hija. Pero si es verdad que de pequeño siempre veía a mi padre, trabajando en alguna artesanía, dibujando, grabando alguna pieza de acero, como su trabajo era de la rama del metal siempre tenía retales por casa que después convertía en un anillo, un medallón, etc.” Con semejante ambiente, propicio sin duda para que el talento aflore, no era de extrañar que Pep acabara, afortunadamente, instalándose en el mundo del arte pictórico, pero eso tardaría algún tiempo, el suficiente como para que surgiera otra faceta que tomaría protagonismo en su vida durante bastantes años: La música. Como batería fue fundador de unos primeros TAKIKARDIA, caldo de cultivo del cual surgió HAPPY FUNERAL. Su siguiente banda llevaba por nombre INSANITY MIND, quizá el proyecto más relevante de toda su carrera musical. Los siguientes años los mantuvo ocupados entre CHANNELING, proyecto de metal gótico que si dio la sensación de haber cuajado de forma más seria y GRÜNNEVAL, este último efímero y menos protagonista en su carrera que los demás, proyecto que, si no estamos equivocados, significó su salida del mundo musical, en lo que ha actividad con bandas y todo lo que conlleva se refiere. El final de una actividad, como el caso que nos ocupa, para muchos significa convertirse en alguien más “normal y correcto”, pero no para el protagonista de este reportaje. Para Pep solo fue descubrir esa faceta que tenía guardada a modo de As en la manga, y es que quizá no todo pueda expresarse por medio de la música. Existen personas que deben sacar lo que llevan dentro de una manera u otra, y cuando una puerta se cierra, por el motivo que sea, entonces se abre otra, o la abren ellos mismos, o se la inventan. Y como decíamos antes, después de unos años pintando de notas musicales la escena barcelonesa, Pep decidió pintar de una forma menos metafórica, pero no exenta de un sello propio. Sinceramente no queremos entrar en materias técnicas, ni de materiales empleados, ni de influencias, ni de nada que no sea el interior de este artista.

Del mismo modo que muchos géneros protagonizaron su andadura musical, muchos son los conceptos que podrían describir sus cuadros, o dicho de otra manera, tantos como obras ha creado. Cada cuadro, cada trazo, cada símbolo o motivo plasmado en sus lienzos, tiene algo diferente, muy diferente entre sí, y a la vez, todo está conectado de una forma natural. “Si es cierto que cada cuadro tiene su interpretación, pero en su conjunto le rodea un halo de misterio, esoterismo... no lo sé… me lo dice mucha gente que las obras llevan mi sello.” Y es que no es menos cierto lo que nos comenta el propio artista que las sensaciones que se destilan de sus cuadros. Pongamos como ejemplo la obra que adorna la página principal de nuestro blog, “Solitude”, donde una forma enjuta, encorvada, oculta entre suaves sombras y colores, difuminada por su propia, podríamos decir timidez, advierte una pequeña dosis de vergüenza, la que sentiría alguien que espera al otro lado de una puerta y percibe, con tristeza, que nadie le invita a pasar, porque realmente no encaja en ningún sitio. Podríamos decir también que esa figura es alguien inteligente, y es él quien no se atreve a pasar, viendo lo que existe al otro lado. Una cruel realidad de personas en fila, de idiotas convencidos de que están viviendo algo. La realidad de un mundo que paradójicamente hemos construido nosotros mismos, un mundo que no nos invita a vivir, solo nos deja diseñar y esperar nuestra muerte. No todo es desesperanza, títulos como “Azul” nos muestran como el sol aún puede iluminar un hermoso e imaginario mar, visto desde el fondo. ¿Será casualidad, que aunque lo estemos destrozando, el ser humano no vive en él, de forma permanente, y por eso perdura la belleza en su profundidad abisal? No, no es casualidad, Pep sabe bien qué mensaje nos quiere dar, o por lo menos el que nosotros hemos entendido. Viajes a donde no existe retorno, o a donde no exista ni siquiera motivo para ir, solo para perderse, bestias que nos miran amenazadoramente o sexo oculto bajo difusas y arrastradas pinceladas, gruesas como el calor de los cuerpos envueltos bajo el manto de su propio deseo. “Dicen que soy artista multidisciplinar, pero yo me considero un creador, un creador conectado con esos mundos.”

Nos va a permitir este artista una pequeña corrección sobre su comentario: Crear es bueno, si, y quizá ya bastante en este mundo tan vacío de creatividad, pero nuestro invitado hace algo más… con cada cuadro, con cada obra, aparte de hacer manar el arte a borbotones, nos regala, sin darse cuenta, un lápiz y un papel para que anotemos como despierta nuestra imaginación. Sus últimos trabajos así lo demuestran, enseñando a su vez una evolución natural en toda su imaginería, incluyendo aspectos técnicos, como en “Eternal”, donde un rostro pétreo asoma su faz entre las arrugas de la existencia, con melancolía, como si le doliera nacer en este mundo infecto. “Vortex” es su última creación, y como si de un final al recorrido por su mundo se tratase, como si toda su obra estuviera en el fondo de ese abismo inmenso, nos invita a arrojarnos para contemplarla, aunque si lo pensamos bien, no le hace falta invitarnos, pues ya hace tiempo que caímos. ¿O quizá nos tiramos?.

Web
Facebook
Mail: pepusster@gmail.com